Pideme Lo Que Quieras Ahora Y Siempre Megan Max... – High Speed

Se conocieron una tarde de otoño, cuando el viento jugaba con las hojas caídas en el parque de la ciudad. Megan estaba sentada en un banco, intentando decidir si escribir una carta a su “yo” del futuro o dibujar la silueta de una bicicleta que nunca había montado. Max, con su cámara en mano, se acercó y le pidió permiso para fotografiarla.

—Que, cuando veas mi foto, me preguntes “¿Qué quieres ahora?” y me lo digas sin reservas.

Megan abrió el archivo, vio la foto y sintió que la pregunta flotaba en el aire, tan real como la brisa que había sentido en el parque. Sonrió y respondió al instante:

—¿Puedo? —preguntó, con una sonrisa tímida. Pideme Lo Que Quieras Ahora Y Siempre Megan Max...

Megan cerró el cuaderno, lo sostuvo contra su pecho y susurró:

Max asintió, y la foto quedó tomada: Megan, con el cuaderno abierto, la cabeza ligeramente inclinada, como si estuviera escuchando el susurro del viento.

—Pideme lo que quieras, ahora y siempre. Se conocieron una tarde de otoño, cuando el

—Quiero que me enseñes a ver el mundo como tú lo haces. Quiero que capturemos juntos cada instante que nos haga decir “¡wow!”. Y, sobre todo, quiero que nunca dejemos de preguntar.

—¿Qué? —inquirió Max, intrigado.

—Claro —respondió—. Pero sólo si me prometes algo. —Que, cuando veas mi foto, me preguntes “¿Qué

Y así, bajo la luz de mil estrellas, siguieron escribiendo, fotografiando y viviendo, sabiendo que, mientras la pregunta siguiera viva, sus corazones nunca dejarían de latir al mismo ritmo. Fin.

—Todo lo que necesites, porque cada deseo tuyo es un mapa que me lleva a ti.